Por la puerta acaramelada

Yo escribo, pongo aquí mis escritos y quiero que los leas.


¿Te gustaría cruzar la puerta de colorines?



Te esperaré al otro lado, crearé un mundo para ti. Lo llamaré El rincón de las piruletas.

domingo, 27 de julio de 2008

Carrousel








Él la miró, con esos ojos que tantas veces le habían hecho reír, pero que muchas otras veces le habían hecho llorar.

Silvia, sabes que te quiero. Estoy seguro de que lo sabes. A pesar de haberte herido tantas veces como lo he hecho. A pesar de haberte hecho llorar. A pesar de haberte hecho tanto daño, yo te quiero. “Quien bien te quiere, te hará llorar”, ¿no es así, mi vida? Quiero compartir mis días con los tuyos, quiero estar contigo, te quiero sólo para mí. Me importan cuatro pimientos lo que digan tus padres, yo quiero estar junto a ti. No quiero que pase ni un segundo más estando separados.

No…no te creo – dijo la muchacha, asustada – no creo en ese refrán. Quien bien te quiere, nunca te hará llorar. No sabes las noches que he pasado llorando por ti. Estaba enamorada de ti. Estaba loca por ti. Pero tú lo estropeaste todo, yéndote con aquella mujer, de cuyo nombre no quiero ni saber. Y ahora, tengo otra vida, lejos de ti, lejos de tus manos, de tu cara, de tus ojos, que tanto me gustan.

¿Es que hay otra persona? ¿Otra persona a la que amas más que a mí?

Sí, la hay. Es una persona de carne y hueso. Esa persona me quiere, me quiere mucho. Más de lo que tú has llegado a quererme nunca, si es que me quieres ahora, que no lo creo. Soy feliz junto a esa persona. Nunca en la vida me ha hecho llorar. Así que, adiós, Fran. Espero que no nos volvamos a encontrar.

La chica corrió y corrió, a lo largo de la vía del tren, llorando por dejar atrás a ese amor, llorando por haberle mentido. Pero él se lo merecía. Él no la había tratado con respeto. Mientras corría, se remangó y volvió a ver aquel moratón que tenía. Aquella muestra de su amor. Estaba claro que le mentía. Se colocó la manga en su sitio y se perdió entre los árboles, dejando atrás a esa persona que tanto había amado.

Ese tal Daniel me las pagará. Igual que tú, preciosa.

Dicho esto, salió caminando dirección opuesta a la que la chica había recorrido. No oyó el pitido del tren, estaba tan inmerso en sus pensamientos, tan inmerso pensando en aquella chica tan odiosa…que nunca más la volvería a ver.

2 comentarios:

olaya dijo...

holaa!!!
que bonito tu blog!!!
un beso ;)

Lana Mulder dijo...

Que blog tan bonito!! ^^
Me gusta mucho!!
Gracias por pasarte por Amor Descafeinado y La Línea de las Hadas. Me pasaré por aquí siempre siempre que pueda!
GRACIAS!!!

MUaKSs!!